
Estos días comienza el segundo año del salmantino Vicente Del Bosque al frente de nuestra selección nacional, un año que culminará con la celebración del mundial de 2010 en Sudáfrica. Desde aquel 20 de agosto de 2008, fecha en la que el sucesor de Luis Aragonés se estrenaba en el banquillo rojigualdo frente a Dinamarca en Copenhage (un día, por cierto, muy triste para todos por el trágico accidente de Barajas que le robó la vida a 154 personas), los resultados han sido como siguen: 15 victorias y 1 derrota en 16 partidos, 41 goles a favor y 8 en contra. Además, se han conseguido varios récords como el de ser la primera selección que logra ganar 15 partidos seguidos, o el de tener a un técnico al frente de un combinado nacional que por primera vez suma 13 triunfos consecutivos (amén de igualar la marca de Brasil de 35 partidos seguidos sin perder).
Bien, ésos son los siempre fríos números. Los números son importantes, sí, pero… ¿qué hay de las sensaciones? ¿Qué sensación da, ha dado, realmente, esta “nueva Roja” de Del Bosque en su primer año? Con el transcurso del tiempo, contra más nos alejábamos de aquel maravilloso 29 de junio del `08 que nos hizo tocar el cielo en el centro de Europa, soy de la opinión de que cada vez menos se ha ido pareciendo esta selección a aquélla comandaba por el viejo zorro de Luis Aragonés. Si tanto nos costó alcanzar la perfección, ¿por qué la dejaron escapar tan fácilmente? A mí no me engañan: Vicente Del Bosque no es Luis Aragonés y esta selección no es la misma. Juega diferente. Juega parecido porque la mayoría de los jugadores son los mismos, pero… juega diferente (espero que se me entienda). A mí, en particular, no me da tanto gusto verla como la que deslumbró al mundo hace 14 meses. Y lo peor no es eso, no, lo peor es que hemos perdido la competitividad que tantísimo trabajó el “Sabio de Hortaleza”. No soy ventajista, sólo hemos perdido 1 partido de 16 (eso sí, el más importante de los mismos: el que nos dejó fuera de la final de la Copa Confederaciones, y ante un rival de “nivel medio” como Estados Unidos, sin tradición futbolística ninguna). Sólo hemos perdido 1 de 16, repito, pero las sensaciones que me da no son las mismas. Pese a ganar, no me transmite la misma solidez (especialmente defensiva) que la que esta selección alcanzó en la última etapa de Aragonés, y una buena prueba la tenemos en el partido que hace pocas fechas disputamos en Macedonia, donde el equipo local nos creó más problemas de los que tendría que habernos creado y donde las pasamos canutas para ganar.
“Sigo creyendo que aquel día España hizo un buen partido y no mereció perder” – declaraba hace poco en un medio de comunicación Vicente Del Bosque refiriéndose al encuentro frente a los yanquis en Sudáfrica. Si Vicente Del Bosque realmente piensa eso, me desmoraliza aún más. Vicente Del Bosque no supo jugar con las rotaciones en ese torneo (en ese partido varios jugadores parecían cansados porque lo habían jugado anteriormente todo o casi todo). No planteó bien el partido defensivamente (éramos casi un coladero, podían habernos goleado en los primeros 20 minutos incluso) y no supo buscar ni encontrar formas alternativas atacantes que nos permitieran abrir la lata. Mi opinión es que ese partido lo merecimos perder, porque Estados Unidos planteó mucho mejor el encuentro, usó perfectamente sus armas y, por eso, acabó llevándose el gato al agua con justicia, aún siendo España superior (sobre el papel).
¿Algo positivo? Sí. Que después del desastre de Irlanda del Norte y Suecia (tras Alemania 2006) éste que escribe pensaba que Aragonés tal vez ni siquiera iba a poder clasificarnos para Austria-Suiza y, finalmente, nos hizo campeones. Espero volver a equivocarme.

septiembre 22nd, 2009 at 20:44
A mí Del Bosque también me crea dudas. Hoy ha ducho que su hijo le pide que convoque a Raúl. Capaz de hacerle caso.